Mis otros tatarabuelos italianos

Inevitablemente, este deambular en la localización de Vincenzo, requiere de una buena dosis de paciencia, por lo que -entre solicitud y solicitud-, me recreo diariamente buscando información por internet y visitando los grupos de genealogía italiana a los que estoy suscrita. Hoy me detengo en un comentario de otra forista con el que me identifico plenamente: "hasta las cosas que en un momento no tienen relevancia, a la luz de otra, van conformando un camino más cierto". De alguna manera, es esta reflexión la que me invita a la acción y a un cambio de rumbo, por lo que me pongo "manos a la obra" y comienzo a buscar información de mi bisabuela Rosa Mascazzini (aquella que debía casarse con el abuelo de la rama Comolli, pero que acabó "ofrendándole" a su hija).

Consultando el censo santafesino de 1887 no aparece, pero localizo a su familia en Las Toscas, Reconquista, Provincia de Santa Fe: sus padres (mis tatarabuelos) Paolo Mascazzini y María Broggi, un hijo de 4 años llamado Juan Mascazzini, otra niña recién nacida llamada Giuditta Mascazzini y el hermano de María y cuñado de Paolo, José Broggi.

Sorprendida por el descubrimiento e invadida por las especulaciones, efectúo la misma consulta en el censo de Argentina de 1895, verificando que permanecen en la misma localización, lamentablemente sigue sin especificar de qué ciudad de Italia provenían y en los 8 años transcurridos entre uno y otro registro, afortunadamente ya aparece mi bisabuela Rosa. De sus padres (mis tatarabuelos), desvela que tienen 46 y 31 años respectivamente, 13 años de matrimonio y 5 hijos en común (aunque solo refleja los apuntes de tres niñas).



Creo que todos los que estamos inmersos en idéntica búsqueda experimentamos la misma sensación: tenemos tanta avidez por saber, que cuando damos con un documento que nos confirma un trocito de sus historias, es como si los devolviésemos a la vida, dándole la bienvenida a la certeza. Es entonces cuando lo que empezó como un boceto, va cobrando forma para convertirse en ese dibujo familiar, que poco a poco va conformando nuestro ansiado árbol genealógico:


Estoy segura que donde quiera que estén, se sentirán profundamente conmovidos y dispuestos a ayudarme a rescatar a los que permanecen ausentes.

O quizás debiera decir que ese es mi anhelo...


Familia Tosquense de 1900 - Imagen procedente del blog "Fotos de La Forestal"

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