Buceando entre los muertos

Quizás el título no se ajuste demasiado al sentir, pero define fielmente la realidad en la que me encuentro inmersa últimamente.

Según la R.A.E, “bucear” es “nadar con todo el cuerpo” y/o “explorar acerca de algún tema o asunto material o moral”. La palabra “muerto”, según define el mismo referente lexicográfico, es sencillamente, “que está sin vida”.

Es en esta última acepción en donde el sentir discrepa con mi realidad, ya que desde pequeña, aprendí a mirar “a los que partían”, como seres llenos de vida, me atrevería a decir incluso que con cierta fascinación.

Ese cambio de mirada, no fue algo gratuito ni casual. Ni siquiera atemporal: tenía 5 años cuando me tocó encarnar la repentina muerte de mi padre (a los 43 años) y fue en ese momento cuando tuve que aceptar que iba ser una eterna compañera de viaje. Lo cierto es que cuando este duelo sedimentó, actuó a modo de vacuna y a pesar de mi corta edad aprendí que no tenía sentido revelarse, sencillamente...¡porque era una batalla perdida de antemano!

No voy a recrearme con el sentir, sino con el hacer que este hecho provocó en mí y con un elemento que además de servirme para descargar la lógica frustración, me sirvió de –cuanto menos curioso- vehículo de comunicación. Este elemento... no era otro que el papel.

Tengo muy presente un par de rituales que solía utilizar con bastante frecuencia, el primero, cuando en nuestras visitas semanales al cementerio comencé a dejarle cartas a mi padre, con todo aquello que me salía del corazón. Este mecanismo se afianzó, gracias a que cada sábado al repetir la rutina de la visita, comprobaba que la carta anterior ya no estaba y en mi cabeza de niña, aquella escueta sentencia de mi madre afirmando que “se la llevó el viento”, traducía mágicamente que éste, era el que ejercía de “mensajero”.

El segundo ritual, consistía en escribir su nombre en un pequeño papel y lanzarlo por la ventana. Recuerdo que me encantaba ver como el viento lo acariciaba y además de servirme para conectarme con las vivencias compartidas, contribuía a afianzar mi convicción de que era una buena forma de materializar su inmortalidad. Inmersa en este anhelo, iba siguiendo la trayectoria del papelito, hasta que lo perdía de vista. Claro que por la altura, nunca conseguía ver cuando llegaban al suelo, pero me consolaba pensar que –a las malas-, si la física primaba... alguien al encontrarlo y leer su nombre, le estaría invocando.

Con el correr del tiempo, esta imagen de los “papelitos”, fue sinónimo de historias: las cartas que escribí, las cartas que recibí, las fotos que guardé, los recuerdos que atesoré.

Llevo unos días revisando minuciosamente algunos registros italianos nuevos que Ancestry ha puesto en línea y en lugar de tener la sensación de “estar buceando entre los muertos” cada hoja que paso, me evoca aquel curioso ritual de la infancia: es como si cada nombre que leo, cada historia que puedo adivinar, sean los “papelitos” que ellos dejaron volar: unos testimonios que encierran vidas -vividas y verdaderas-, que aunque permanezcan impresas en la sangre, están deseando ser liberadas y contadas.

Y hoy son ellos los que hablan...


Gaetano Malnati y Regina Bernasconi, fueron los padres de mi tatarabuelo Giuseppe Malnati (1833-1900).

Giuseppe contrajo matrimonio con Pasqualina Cattaneo (1837-1891), hija de Giuseppe Cattaneo y de Rachelle Cattaneo. Ambas familias eran oriundas de Venegono Superiore, Varese, Italia.

Giuseppe y Pasqualina tuvieron 9 hijos:
en 1857, a Gaetana Giuseppa;
en 1859, a Savina;
en 1863, a mi bisabuela Rachele Regina;
en 1865, a Enrichetta;
en 1871, a Angelo;
en 1877, a Faustino Enrico
y en 1879, a Emilia Giulia.

Siete meses antes del nacimiento de esta última hermana, la mayor de la zaga (Gaetana Giuseppa Malnati, por aquel entonces con 21 años), contrae matrimonio con Giovanni Battista Bombelli de 21 años (hijo de Luigi y Maria Antonia Cattaneo), el 16/01/1879. Dos meses después, Gaetana da a Luz a la pequeña Angiola, que fallece a los cinco meses. El 19/03/1881, nace Giuseppe Edoardo y poco después parten desde Génova con rumbo a Argentina a bordo del buque Nord America, desembarcando en Buenos Aires el 28/11/1882. Según los registros en los que he podido localizarlos, este matrimonio se establece en el norte santafesino y allí nacen tres vástagos más: Luis (1885), Lucía Margarita (1888) y Juan (1892).

Savina, la segunda de las hijas, nació en 1859 en Venegono Superiore. A la edad de 25 años, contrajo matrimonio con Marino Airoldi de 28 años, oriundo de Origgio, Varese, aunque residente en Locate Varesino, una Comuna situada a 10 Km de Venegono, que pertenece a la Provincia de Como. Aunque la boda se celebró en el pueblo de la novia el 27/01/1884, el matrimonio se instaló en Locate Varesino, donde nueve meses después, Savina dió a luz a Luigi, su primogénito. Luego nacieron las gemelas Giuditta y Adele (en 1885 y fallecidas a los tres días) y Angelo Virginio, en 1887.

Su tercera hija fue mi bisabuela Regina, que siguiendo los pasos de su hermana mayor, a los 21 años parte desde Génova con destino al puerto de Buenos Aires, a bordo del Umberto I. Desembarca el 31/12/1884 junto a su hermano Angelo de 12 años (séptimo hijo de mis tatarabuelos) y se trasladan a Las Toscas, provincia de Santa Fe. Un mes y medio después, Regina contrae matrimonio con mi bisabuelo Vincenzo Comolli y se establece definitivamente en Villa Ocampo, en donde cría a sus hijos y reside hasta que fallece, el 02/01/1942, a la edad de 79 años.


Mientras tanto, el joven Angelo, a diferencia de Gaetana y Regina, después de permanecer una temporada en casa de mis bisabuelos en Villa Ocampo, emprende el camino de vuelta a su pueblo natal y contrae matrimonio con Angela Cattaneo (hermana de la esposa de su hermano Giovanni), el 04/02/1894. En Venegono Superiore nacen sus siete hijos: Luigia Malnati (nacida en 1895, casada el 29/01/1922 con Rodolfo Pellegrini), Giuseppa Eugenia Malnati (nacida el 21/11/1897, casada el 05/12/1925 con Fabio Enrico Ferrario), Giuseppe Malnati (nacido en 1900, casado el 16/05/1925 con Laura Cremona), María Malnati (nacida el 17/02/1902), Virginio Ambrogio Malnati (nacido el 05/12/1903), Erminio Malnati (en 1908, fallecido a los dos meses) y Erminio Enrico Carlo Malnati (nacido el 13/08/1910).

A su cuarta hija, Giuseppe y Pasqualina la llamaron Enrichetta: esta niña falleció el 01/11/1879, con tan solo 14 años.

El 28/10/1867 tuvo lugar el siguiente parto de Pasqualina, en el que nacieron mellizos, por lo que Luigia y Angelo Battista Giovanni, se convertirían así en el quinto y sexto vástago de esta zaga. A Angelo Battista Giovanni Malnati, se le conocía familiarmente como Giovanni. El 02/02/1890, a la edad de 26 años, contrajo matrimonio con Rosa Lucía Cattaneo de 22, hija de Ambrogio Cattaneo y Luigia Canziani. Giovanni y Rosa tuvieron cinco hijas: Disolina Giuseppina Angela, nacida el 17/03/ 1890 y fallecida a los siete días; Virginia Malnati, nacida en 1891 y casada el 15/01/1911 con Stefano Censi (fallecido en la primera guerra mundial, hijo de Edoardo Censi y Giuseppina Broggi); Pasqualina María Malnati, nacida el 08/09/1893; Gaetana Malnati, nacida el 23/09/1898, casada con Giuseppe Cattaneo (hijo de Celeste Cattaneo y Francesca Maschi), el 17/12/1925 y Enrichetta Malnati, nacida el 16/05/1905.

Faustino Enrico, el octavo hijo de Giuseppe y Pasqualina, nació el 10/05/1877. Cuando contaba 27 años (el 09/01/1904), contrajo matrimonio con Maria Giulia Bianchi (hija de Pasquale Bianchi y Celestina Turconi), una joven de 21 años, oriunda de Olgiate Comasco, aunque residente en Venegono. Se da la circunstancia que Maria Giulia fallece al mes de su boda y Faustino le secunda cinco años después, cuando el 12/02/1909, fallece en Pegli, Genova, con solo 32 años.

Finalmente -el 27/08/ 1879 y a los 42 años-, tiene lugar el noveno parto de Pasqualina: esta vez es una niña, a la que llamarán Emilia Giulia. La pequeña fallece antes de cumplir un año, cinco meses después de que lo hiciera su hermana Enrichetta, de 14.

Gracias a estos documentos, he podido ahondar un poco más en la historia familiar, aunque en algunas ocasiones, más que un árbol genealógico, parece como si estuvieses intentando recomponer un verdadero rompecabezas.

Como por ejemplo, el enigma que subyace en un par de estos hallazgos, que giran en torno a la figura de Savina Bombelli, ya que en la partida de Angelo (hermano de mi bisabuela), el nombre de la madre que declara mi tatarabuelo Giuseppe es éste y no el de su esposa Pasqualina, aunque en los documentos sucesivos (publicación de matrimonio y acta), ya aparezca "restituida" la maternidad a mi tatarabuela.

Curiosamente, la figura de Savina también aparece en la partida de matrimonio de Gaetano Malnati (1) cuando al casarse en Buenos Aires, declara ser hijo de Carlos Malnati y Savina Bombelli.(coincide que Gaetano es la persona que testificó en el Registro Civil el fallecimiento de mi bisabuelo Comolli y la hipótesis de partida en base a la referencia familiar, es que era su hermano).

Estos son los papelitos que mis Malnati dejaron volar, esto sólo es parte de su historia, la que hoy he podido rescatar. Cada vez que paso una hoja, tengo la sensación de que detrás de cada nombre, hay un espíritu que estira las manos y está pidiendo ser rescatado por los suyos. Para los que buscamos (o buceamos, porque nos sumergimos en los registros en cuerpo y alma), es un compromiso que tenemos con la sangre.

Para los “hijos de los barcos”, además de un compromiso, es una necesidad.

Y ojalá que junto a esta necesidad de saber... esté la alegría de encontrar.


(1) Nota Adicional: Dos años después de haber realizado esta reseña, tuve la oportunidad de consultar los registros de bautismo del Archivio Diocesano y comprobar que Gaetano Malnati en realidad era primo hermano de mi bisabuela. Fue bautizado como Gaetano Fabrizio Malnati, hijo de Carlo Malnati y Savina Bombelli, nacido el 4/6/1858 en Venegono Superiore. A diferencia de Gaetana y Regina, él se estableció en Buenos Aires (primero en la calle Juncal y luego en la calle Beruti), contrajo matrimonio el 11/10/1890 con Luisa Speroni (nacida en 1874 en Argentina, aunque hija de italianos) y tuvieron al menos dos hijos: Enriqueta Malnati (1891) y Carlos Malnati (1894).
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